Movilidad

El sector del transporte y de la movilidad se encuentra ante una etapa de grandes cambios, motivados por:

  • la introducción masiva de la tecnología en los procesos vinculados a la movilidad,
  • la emergencia climática y necesidad de descarbonización de la economía, dado que el transporte contribuye al 27% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en nuestro país, y
  • la concentración de población en grandes ciudades, lo que conlleva retos de sostenibilidad de la movilidad urbana (congestión), efectos nocivos para la salud (calidad del aire, ruido, etc.) y produce en el otro extremo la despoblación del mundo rural.

Para hacer frente a estos nuevos retos, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda urbana ha diseñado la “Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030”, conocida también como “es.movilidad”. Las Estrategia guiará la actividad del MITMA en torno a la movilidad en los próximos 10 años.

Más información:

Marco nacional de promoción de la movilidad segura, sotenible e inteligente

En los últimos años han aparecido un conjunto de planes y estrategias que configuran un marco nacional para la integración de criterios de sostenibilidad, seguridad y digitalización en materia de transporte. En concreto son:

  • Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030
  • Marco de Acción Nacional español de energías alternativas en el transporte, derivado directamente de la directiva 2014/94/EU y que incide directamente en el impulso de Planes y medidas en materia de energías alternativas por parte de los 8.114 municipios existentes en España (2016).
  • La Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible, establece que las ciudades que pretendan recibir subvenciones estatales (Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas) para el transporte público, deben de tener un PMUS.
  • Estrategia Española de Movilidad Sostenible. Los objetivos y directrices se concretan en 48 medidas estructuradas en 5 áreas: territorio, planificación del transporte y sus infraestructuras; cambio climático y reducción de la dependencia energética; calidad del aire y ruido; seguridad y salud; y gestión de la demanda (2009).
  • Plan Nacional de Asignación de Derechos de Emisión del Ministerio de Medio Ambiente, que contempla actuaciones encaminadas al fomento de modos alternativos de transporte en entornos urbanos para reducir las emisiones (2008)
  • Estrategia Española de Desarrollo Sostenible (2007)
  • Estrategia Española de Cambio Climático y energía Limpia. En la primera reunión de la Comisión Delegada de Gobierno de Cambio Climático de julio de 2008 se aprobaron seis líneas estratégicas en materia de lucha contra el cambio climático, entre las que se incluye una línea específica sobre movilidad sostenible, en la que se enmarca la presente Estrategia.
  • Plan de Energías Renovables (2005-2010), con el objetivo de cubrir con fuentes renovables al menos el 12% del consumo total de energía en 2010, así como incorporar los otros dos objetivos indicativos, el 29,4% de generación eléctrica con renovables y el 5,75% de biocarburantes en transporte (derivado de la Directiva 2003/30/CE) para ese año.
  • Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (2005), del Ministerio de Fomento, que propone el empleo de los Planes de Movilidad Urbana Sostenible como un marco para la actuación integrada de las diferentes administraciones sobre la ciudad.  Estrategia Española de Ahorro y Eficiencia Energética en España (2004-2012) del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Establece los Planes de Movilidad Urbana Sostenible como una de las medidas para conseguir una mayor participación de los modos más eficientes de transporte.

Digitalización

Las TIC y sus avances tecnológicos, conceptos que hace pocos años nos parecían futuristas, como los vehículos sin conductor, son ya una realidad. Cada vez hay más consumidores online, ya que el sector ha tenido que adecuarse a mayor flexibilidad, al igual que la satisfacción de las exigencias de los usuarios.

El mercado está en crecimiento. La movilidad del futuro ofrecerá nuevos modelos de negocio. Se debe potenciar el transporte colectivo, reduciendo el número de vehículos en circulación y dando un mayor uso a estos. Nos enfrentamos a un cambio de hábitos de los usuarios, uno de ellos es considerar la movilidad como un servicio prescindiendo de la compra del vehículo u optimizando su uso, ejemplo de ello son los nuevos modelos como el carsharing, carpooling, ridehailing, ridesharing o los alquileres de motos, bicicletas y patinetes. Otra tendencia son los agregadores de movilidad que proporcionan información sobre los distintos modos de transporte.

La movilidad como servicio, la intermodalidad, la conducción autónoma, el vehículo conectado, la teleconducción o el mantenimiento predictivo son claves en la movilidad del futuro. Usuarios, gestores y operadores se beneficiarán de menores costes, posibilidad de redimensionamiento de rutas, conducción más segura (evitando el error humano), menores impactos medioambientales, mejor uso del tiempo de viaje, facilitará la movilidad a usuarios vulnerables y mayores.

Las tecnologías como inteligencia artificial, cloud, big data, IoT, blockchain o machine learning ofrecen nuevas oportunidades al sector del transporte. Se realizará una gestión inteligente, intermodal y optimizada de los servicios. En poco tiempo se dispondrá de sistemas de gestión integrada de rutas conectado con información de los viajeros y del tráfico, en el que el machine learning y el big data facilitarán redimensionar las rutas en tiempo real o generar rutas a medida. Es importante disponer de datos para que estas tecnologías tengan éxito, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ya tiene un repositorio único de datos abiertos (NAP) del transporte con horarios, tarifas, rutas, coordenadas de las paradas, entre otros.

Por otro lado se presentan nuevos retos, entre otros cabe citar la implantación de la tecnología 5G, ciberseguridad, integración y gestión de la información en tiempo real, ética, regulación, organismo de coordinación, adaptación de la infraestructura, convivencia del vehículo tradicional, conectado y autónomo, nuevos combustibles menos contaminantes y lograr la modificación de los hábitos hacia una mayor preferencia por el transporte público y la movilidad compartida que conlleva ventajas en términos de reducción de las emisiones y mejora de la calidad del aire, reducción de la congestión, optimización de recursos destinados al transporte, accesibilidad a una movilidad de calidad a colectivos que carecen de alternativa privada.